LA MOSCA ROJA

REFLEXIONES DE UNA MOSCA ENTRE MOSCARDAS by PURA MARIA GARCIA

EL PRÓXIMO OBJETIVO IMPERIALISTA DE LOS EEUU: ÁFRICA

La podredumbre del imperialismo americano se expande como una marea negra, en este caso roja por la sangre que provoca a su paso, y no cesa, a pesar de que Europamérica nos mantenga entretenidos con los pretendidos coletazos finales de su intervención en el genocidio libio. El águila americana es así. Planea su vuelo; sobrevuela sobre tierras que están lejos del su también falso estado de bienestar, aguardando el momento idóneo para atacar, asolar y destruir, primero; interviene, bajo el eufemismo de prestar ayuda humanitaria en  el mismo territorio que sus armas y sus militares han ayudado a destruir; participa y paga los favores debidos a otros pequeños impostores, con los que se juega al monopoly el mundo, especialmente el tercer mundo y el mundo árabe, mediante la garantía de permitirles participar, junto a ella, en la reconstrucción del país asolado y, finalmente, una vez plantada la semilla imperialista y asegurada la cosecha, mediante la imposición de un dirigente títere que haya aprendido de memoria las bases de la doctrina americana y se entregue con fe a darlas a aprender a los ciudadanos del país intervenido, planifica una nueva etapa letal de su vuelo, eligiendo, de acuerdo al aroma más o menos intenso a petróleo y a beneficios económicos, una nueva diana, con forma de país, con silueta de ciudadanos hambrientos y débiles.

Tras Libia, la diana próxima, el punto de ataque siguiente, del águila americana es el cuerno de África, un ataque que intentará, como es obvio, recaudar beneficios económicos (venta de armas, por ejemplo), beneficios relacionados con recursos energéticos  a un coste inferior y, además, permitirá el enfrentamiento indirecto con el gigante Chino, muy instalado en ese territorio con empresas relacionadas con las fuentes energéticas y con Rusia, otra de las asignatursa pendientes americanas.

Hace unas semanas, cuando la tierra de Libia todavía estaba cubierta con la sangre del genocidio inducido y sustentado por la Europamérica actual, Obama ordenó el despliegue de más de un centenar de soldados, adiestrados para operaciones especiales, en el centro de África. Formaban parte de una ofensiva cuyo objetivo es asesinar, como suena –“acabar con”, le llaman ellos-  al líder del LRA , el Ejército de Resistencia del Señor, un grupo de rebeldes que mantienen, desde hace décadas, una feroz batalla contra el gobierno de Uganda.

En palabras de Obama, evidentemente, esta pieza de música militar no suena así. Según dijo el adiestrador del águila americana, en una carta dirigida al Congreso de los EEUU, se trata de un “reducido equipo de combate, cuyo despliegue tiene como objetivo ayudar a las fuerzas africanas en la eliminación  del líder Joseph Kony, y los dirigentes del LRA en el campo de batalla.”

Misteriosa y repentinamente, tras haber pasado décadas mirando hacia otro lado cuando los gritos de hambruna desgarradora de los ciudadanos africanos se propagaban por el aire hasta llegar al cielo de la limpia américa, donde enmudecían, a Obama y a sus militares les IMPORTA, y mucho, las “atrocidades” del LRA “en la República Centroafricana, la República Democrática del Congo y Sudán del Sur, que tienen un impacto desproporcionado sobre la seguridad regional”. De nuevo, las unidades de medida con las que el mundo debe medir el impacto sobre la seguridad regional (después ya se encargarán de que el término cambie y sea nacional y, finalmente, internacional) son las dictadas por América, la poderosa e infalible.

Obama, sin ningún tipo de pudor, reclama fondos para sufragar la intervención, la justifica e incluso vaticina su “futura necesidad”, un futurible que ya está determinado de antemano, que valdrá para argumentar que la intervención militar crezca, el número de militares y armamento americano se eleve, y se extienda a los “países vecinos”, incluyendo el sur de Sudán, la República Centroafricana y el Congo. El presidente de Uganda,  Museveni, es un títere sumiso, simpatizante del imperialismo americano, que apoya y colabora abiertamente con la intervención militar orquestada por Obama. Curiosamente, el portavoz del ejército ugandés se expresó a la agencia Reuters en términos pretendidamente neutros: “Aunque no hemos solicitado este apoyo americano, le damos la bienvenida. Kony es una amenaza la seguridad regional”

Tanto el dirigente americano como el presidente ugandés han tratado de minimizar la importancia de la intervención militar, la cooperación americana, aduciendo que se trata de una operación que pretende limitarse a un periodo de tiempo corto, unos meses, aunque es de dominio público que esta supuesta brevedad, las reiteradas referencias públicas a la misma, no son una muestra de sinceridad americana, muy al contrari, responde a un intento de tranquilizar a un sector de los estadounidenses, cansado ​​de las guerras en que participan los EEUU, suspicaz ante lo que parece ser la ausencia de planes, de directrices, de un “Obama que les ha llevado a estar involucrados en las guerras en Afganistán, en Irak y Libia. ”

El presidente de Uganda, en cada una de sus apariciones públicas, insiste en que no debe calificarse la participación americana bajo el término despliegue de “tropas”, en un intento de calmar a la oposición política en su país. La mejor alternativa, según Museveni, es llamarles “personal de EEUU” y no tropas. De este modo, el líder ugandés intenta restar importancia  a la situación y al hecho, ocultar el pacto previo del títere con el titiritero y, por otro lado, tener una oportunidad para enorgullecerse y permitirse un ataque de egolatría al decir que “Uganda no necesita que EEUU venga a luchar por ella ya que ella misma posee un ejército preparado y suficiente”, lo que contradice, a poco que se piense, la imposibilidad, hasta la fecha, de acabar con el movimiento rebelde y su líder.  Además, Museveni intenta acallar la existencia de una resistencia de la población, no solo en Uganda, sino en África, generalizada, que se niega a aceptar que los EEUU se integren en su política únicamente para intervenir cuándo, dónde y con el dirigente que ellos eligen y no para colaborar al desarrollo de los países “necesitados” de libertadores.

No hemos de olvidar que EEUU ya ocupa una importante base militar en Yibuti, Camp Lemonier, donde se coordinan los vuelos y operaciones de aviones americanos y las operaciones de los aviones de combate americanos  que sobrevuelan a diario Yemen y Somalia, así como las operaciones militares de EE.UU en África oriental y central, como parte de intervenciones americanas, con el apoyo más o menos velado de Europa, sobre África, como la guerra de Libia o el derrocamiento del líder de Costa de Marfil, inducido y apoyado por Francia.

Los EEUU incluyeron al LRA hace años dentro de la lista de organizaciones terroristas peligrosas. En 2008 ya otorgó  a esta especie de milicia religiosa sectaria dirigido por Joseph Kony, quien dice ser un “portavoz” de Dios, la etiqueta de organización terrorista global.  Los EEUU no están preocupados, ni es ésta la razón que ha motivado su intervención, por las acusaciones que se mantienen contra el LRA, a quien se le atribuyen atrocidades innumerables a lo largo de estos últimos 25 años, que incluyen secuestros infantiles, para forzar a los niños a luchar por la milicia, y violaciones, entre otras.

Al águila americana, de nuevo, lo que le motiva para haber iniciado el despliegue de sus alas es su deseo de hacer valer sus intereses imperialistas en el continente  africano y contrarrestar el auge de la influencia en la zona de China y Rusia. Con la intervención en Uganda, los EEUU abren el acceso directo a Sudán, un país que es una gran preocupación para EEUU, no por el hambre y la pobreza de su población, por supuesto, sino porque, después de la división del país, Sudán del Sur declaró su independencia y, CASUALIDAD, posee inmensas RESERVAS PETROLÍFERAS, siendo uno de los principales proveedores de petróleo de China.

También hace unas semanas,  el ministro del Interior de Sudán del afirmó que el norte de Sudán está proporcionando  apoyo para que el LRA organice ataques transfronterizos de Uganda en el sur de Sudán y avisó de que ciertos puntos estratégicos situados a lo largo de la frontera entre Uganda y Sudán del sur serán “reforzados” para evitar los ataques del LRA, obviamente los americanos acudirán solícitos a brindar su ayuda salvadora.

Como idea final y resumen, baste recordar un cable de Wikileaks, aparecido en febrero del año pasado, en el que se explica que Washington sigue de cerca la creciente influencia económica de China en Uganda: “… los vínculos económicos de China de Uganda continuarán aumentando en todos los frentes por lo que es y se convertirá en uno de los principales inversores extranjeros en el país… “

Un comentario el “EL PRÓXIMO OBJETIVO IMPERIALISTA DE LOS EEUU: ÁFRICA

  1. severianobocanegra
    noviembre 2, 2011

    Respirarán alguna vez China y Rusia,ante éstos desmanes constantes de EEUU?

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